La metáfora que emplea la autora del cuento en que se basa esta obra no puede ser más acertada, una lagartija distinta a otros animales e incluso a las demás lagartijas por el color de sus ojos, que quiere saber quien es y cómo debe actuar. Lo que se pone de relieve al final de la obra es que son los que nos quieren, nuestros verdaderos amigos, quienes al pedirnos que correspondamos a su amistad, nos hacen mejores personas. Paralelamente, se apunta con nitidez la idea de que conviene ser precavidos y no responder siempre a las demandas del entorno social para ser aceptados.
Frente a algunos "valores" de la sociedad en que vivimos, la historia de la lagartija camina en una dirección diametralmente opuesta: Lo importante no es lo que tenemos, sino cómo somos y la clave de la felicidad está en descubrir a las personas que nos quieren y son capaces, por tanto, de convertirnos en seres singulares, pero sobre todo generosos y alegres.
Por todo ello es muy adecuado recomendarla para niños y niñas de Infantil y Primaria, con el fin de colaborar con la escuela y la familia a desarrollar en ellos sus cualidades personales en la mejor dirección posible.
DURACIÓN: 50 minutos
PÚBLICO: Familiar
EN CAMPAÑA ESCOLAR: Niños y niñas de 4 a 10 años |